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Convertir un coche diésel en uno de hidrógeno es posible gracias a este invento

domingo, 20 de noviembre de 2022 por De La Vanguardia

Un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema que permite reducir un 85% las emisiones de dióxido de carbono.

El diésel está en apuros. Hace cinco años, el 50% de los turismos que se matriculaban en España funcionaban con este carburante. Un lustro más tarde, sus ventas no alcanzan ni el 20% del total, según los datos de Anfac. A la prohibición de vender coches con motores de combustión interna en 2035, se le añade el aumento de precio del diésel, que ya supera al de la gasolina.

Sin embargo, el envejecido parque automovilístico de nuestro país comporta que aún haya muchísimos vehículos que funcionen con gasóleo circulando por nuestras carreteras. Una situación complicada de revertir a corto plazo, pues factores como los -todavía- elevados precios de los automóviles con etiqueta cero, o la insuficiente red de carga en el caso de los eléctricos, dificultan la transición hacia una movilidad más sostenible.

Por ello, son muchas las iniciativas que buscan la manera de poder aprovechar los motores convencionales y no deshacerse por completo de ellos. Una propuesta relevante es la que han presentado los investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), de Sidney. Se trata de un nuevo sistema de combustible dual de inyección directa de hidrógeno y diésel, que reduce significativamente las emisiones de carbono, afirman.

El equipo del Laboratorio de Investigación de Motores de esta universidad australiana ha convertido con éxito un motor diésel en uno híbrido, que combina el uso de hidrógeno (90%) y diésel (10%). De este modo, se ha logrado que las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) “se reduzcan en más del 85%” en comparación a un mecanismo convencional sin modificar, aseguran los ingenieros en un comunicado.

Así se refleja, además, en un artículo publicado en el International Journal of Hydrogen Energy. El equipo, liderado por el profesor Shawn Kook, muestra que el uso de su sistema de inyección de hidrógeno rebaja las emisiones de CO₂ a solo 90 g/kWh, un 85,9 % menos que la cantidad producida por el motor diésel. Asimismo, este nuevo mecanismo reduce la emisión de óxidos de nitrógeno (NOx) por debajo de los niveles del motor diésel original.

Tras 18 meses dedicados al desarrollo de este sistema dual, los investigadores contemplan su aplicación en motores diésel de todo tipo, desde la industria del transporte, hasta la agricultura o la minería. La adaptación de los vehículos al nuevo sistema híbrido, según los autores, se podría completar en un par de meses.

¿Cómo funciona?

Para lograr el nuevo bloque, el equipo de la UNSW “mantiene la inyección de diésel original en el motor, pero agrega una inyección de combustible de hidrógeno directamente en el cilindro”. Esta inyección directa de hidrógeno, cuyo mecanismo controla la condición de la mezcla dentro del cilindro, es lo que “resuelve las emisiones dañinas de óxidos de nitrógeno (NOx), que han sido un obstáculo importante” para que otros motores de hidrógeno similares llegaran al mercado anteriormente.

“Si solo pones hidrógeno en el motor y dejas que todo se mezcle, obtendrás muchas emisiones de NOx, que es una causa significativa de la contaminación del aire y la lluvia ácida. Pero […], si lo haces estratificado, es decir, en algunas áreas hay más hidrógeno y en otras hay menos, entonces podemos reducir las emisiones de NOx por debajo de las de un motor puramente diésel”, expone Kook.

Otro aspecto importante que los divulgadores destacan es que el nuevo sistema de combustible dual no requiere hidrógeno de pureza extremadamente alta, que sí se necesita para los sistemas alternativos de los vehículos de pila de hidrógeno, y que es más caro de producir.

Un sistema que no soluciona los problemas a largo plazo, pero sí puede ayudar reducir la huella de carbono a corto y medio plazo

Aunque con este sistema no se consigan las cero emisiones que sí pueden llegar a ofrecer los vehículos eléctricos o los de pila de hidrógeno, esta medida puede ser muy útil para minimizar los efectos climáticos de los motores diésel. “Poder adaptar motores diésel que ya existen es mucho más rápido que esperar el desarrollo de sistemas de pila de combustible completamente nuevos que podrían no estar disponibles comercialmente a mayor escala durante al menos una década”, opina Kook.

Y es que, “con el problema de las emisiones de carbono y el cambio climático, necesitamos algunas soluciones más inmediatas para abordar el problema de tantos motores diésel actualmente en uso”, añade. No obstante, para lograrlo sería necesario que el hidrógeno empleado fuera “verde”, es decir, que provenga de fuentes de energía renovables, como la eólica o la solar.

¿Cuándo llegará al mercado?

El equipo de investigación espera que el nuevo sistema, que ya ha sido patentado, se pueda comercializar en apenas uno o dos años, algo que determinará la oferta de posibles inversores. De momento, confirman, “el uso potencial más inmediato de la nueva tecnología se encuentra en lugares industriales” -donde ya existen líneas permanentes de suministro de combustible de hidrógeno-, aunque si el proyecto se consolida podría aplicarse más adelante en los coches.

De La Vanguardia

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